LA IMPORTANCIA DEL APRENDIZAJE MATEMÁTICO EN LA ENSEÑANZA BÁSICA.-
La importancia de la ciencia y la Tecnología ha hecho que la matemática se transforme en una disciplina central en los aprendizajes escolares (Casassus,2003).-
Tradicionalemente se señalan dos razones fundamentales para enseñar matemática: 1)su facultad para desarrollar el pensamiento y 2) su utilidad,tanto para la vida cotidiana y como para el aprendizaje de otras disciplinas necesarias para el desarrollo personal y profesional.(Perez,2003).-
Los primeros años de escolaridad son la base para desarrollar competencias que después van a permitir a los estudiantes adquirir otras más complejas y tener una trayectoria escolar exitosa, en este sentido, señala Brunner (2000) que ser competente en lectura, escritura y matemática es la condición necesaria para participar en la sociedad de la información. Otorga la habilidad de comprender y utilizar el universo simbólico que nos rodea. Forma la base de las actividades que se desarrollan en el hogar,el trabajo, la ciudad,las comunidades y en el campo de la participación cultuiral .Proporciona las herramientas para aprender a lo largo de la vida y para desempeñarse como un miembro activo de la sociedad.-
Al respecto los Planes y Programas chilenos enfatizan que el estudio de la matemática es fundamental, en tanto, promueve el desarrollo del pensamiento lógico,del análisis,de la deducción,de la precisión, de la capacidad de construir y resolver problemas para la comprensión de aprendizajes de otros sectores (mineduc 2000).-
Cassasus (2003),Guzman(2000),Goñi(2003) coinciden al señalar la importancia de desarrollar en los estudiantes la capacidad de resolver problemas para hacer frente y resolver situaciones complejas, en este sentido la escuela debe proporcionar situaciones que favorezcan el desarrollo de esta capacidad en contextos cotidianos y significativos.-
(autor: Omar Molina Centro Comenius Universidad de Santiago de Chile)
un aporte de sergio.-
Felicito a la persona que tomo la gran iniciativa de crear este espacio para aquellos profesores con espíritu emprendedor...
Buenos sueldos para los profesores, por Angel Soto*
Fecha : 3/21/2006 5:49:00 AM
Profesor Facultad de Comunicación Universidad de los Andes
El inicio de las clases y el término del gobierno de Lagos pusieron, una vez más, en el centro del debate el tema de la educación. La reciente publicación de los resultados del Simce, la PSU, la comparación con la educación en el extranjero y la negación de los profesores a ser evaluados, son partes de un debate que no tiene nada de nuevo. La oposición le enrostra a la Concertación el fracaso de la reforma, como si el gobierno militar lo hubiese hecho mejor. Mientras tanto los ciudadanos reclamamos por una educación de pésima calidad. Cara o barata, privada o pública, al final, mediocre igual. El gobierno se defiende con cifras que muestran el aumento de niños que acceden a la educación, la extensión de la jornada escolar y las “obras” en infraestructura. Los porcentajes dan para todo. Los colegios dicen no tener recursos, mientras que otros se quejan por su falta de libertad. La pregunta es, ¿cuándo se darán cuenta que parte fundamental del problema pasa por los incentivos a los profesores? Más concretamente, ¿cuándo entenderán que un profesor, con vocación, libertad, cultura y bien remunerado junto a una tiza y un pizarrón puede hacer maravillas? Observamos un debate centrado en la cantidad de horas docentes, en la cantidad de alumnos por curso, en la calidad de la infraestructura, en la orientación ideológica de los manuales. En tanto que los profesores son agobiados con planificaciones rígidas que más bien tienen como objetivo mostrar el cumplimiento de horas y “objetivos” que formar a nuestros niños. Docentes que no sólo deben lidiar con las burocracias, sino que deben correr de un colegio a otro, saltando -entre cada recreo- de una materia a otra a fin de dictar muchas “horas de clases” y así obtener un “mejor sueldo”. ¿Y la preparación, la actualización de conocimientos? ¡Ah, eso! Bueno, una hora de preparación y una de revisión de pruebas semanal, mientras que en vacaciones irá seis días a actualizarse a alguna parte. ¡Por favor, seamos serios! Buenos sueldos y libertad docente para nuestros maestros, eso es lo que necesitamos. Me dirán, “en los últimos años la remuneración docente ha aumentado, hemos luchado por salarios dignos”, y nos llenarán de cifras para corroborarlo. Pero ahí, precisamente está el problema, el concepto de “sueldo digno”. ¿Por qué no luchamos por un “buen sueldo”? En un país como Chile en donde la cultura es casi de elite, sino mire usted los precios de los libros, y si además quiere ir al teatro, cine o asistir al Municipal, definitivamente al profesor no le alcanza. Me contestarán, pero es el mercado el que regula los sueldos. Bueno, precisamente ese mismo mercado demuestra que hay profesores bien pagados, que son extraordinarios y que son demandados por distintos colegios obligando a las instituciones donde trabajan a establecer incentivos para mantenerlos. El tema está entonces en el incentivo. Sólo conseguiremos que los mejores estudiantes decidan ingresar a pedagogía en la medida que las remuneraciones en dicha profesión sean atractivas. En los hogares debe dignificarse esta profesión y enseñarle a los niños que al profesor no se le considera como un empleado, y mucho menos de rango menor. Mal pagado, ¿cómo vas a mantenerte? y además “¡cómplice!” de una educación deficiente, es lo que quizás escucha el joven que manifiesta su interés por estudiar pedagogía. ¿Por qué un profesor no puede tener la remuneración de un gerente, abogado, ingeniero, médico?, ¿por su productividad?, ¿por la inversión?, ¿por el retorno?, ¿por lo que se ha gastado en su formación?, pero ¿acaso no están nuestros profesores de lunes a viernes casi siete horas durante diez meses por doce años con nuestros niños?. No hay mejor inversión que el capital humano. Hay que ir a la raíz del problema. No dignifiquemos el sueldo de los profesores. Hagámoslo atractivo, competitivo y ahí exijamos calidad. La vocación no basta. ¿O me dirán que un profesor que hizo clases todo el día, seguramente -al menos- en dos colegios y que tiene una buena cantidad de pruebas que revisar cuando llega a su casa esta de ánimo para “actualizarse” de acuerdo a las exigencias del “mundo globalizado”? Resuelto ese tema debe venir la evaluación, la exigencia en los resultados y quizás, por qué no, la acreditación de los colegios por parte de los privados. Mientras esto no se defina, no pasaremos de las buenas intenciones